I, 4.4 - Crítica del concepto de Transductor: la verdad circularista. La transducción literaria


Crítica de la Razón Literaria
El Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura

Jesús G. Maestro
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Índices

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Transducción literaria y literatura infantil





Crítica del concepto de Transductor: la verdad circularista. La transducción literaria

Referencia I, 4.4




¿No sois vosotros los rapsodos, a su vez, los que interpretáis las obras de los poetas. 
Ion: También es verdad. 
Sócrates: ¿Os habéis convertido, pues, en intérpretes de intérpretes?
Platón, Ion (530b-c y 535a).

En virtud de nuestro método no se sigue, pues, que el vulgo tenga que atenerse al testimonio de intérpretes. […] El vulgo se contenta con esta percepción —la que se expresa en términos muy comunes y usuales—, pero no con el testimonio de intérpretes.
Baruch Spinoza, Tratado teológico-político, VII, 4 (1670/1986: 218).

Hay que distinguir frecuentemente entre el público y los que se hacen pasar por sus representantes y portavoces. Aquel se comporta, desde muchos puntos de vista, de un modo muy distinto e incluso opuesto al de estos.
G.W.F. Hegel, Fenomenología del espíritu (1807/2004: 47).

¿Quién es el intérprete, y qué poder pretende obtener sobre el texto?
Friedrich Nietzsche




CC0 1.0
Hay teorías literarias que se nos presentan como un fármaco, con pretensiones de contrarrestar y neutralizar los efectos literarios provocados por determinadas Ideas contenidas y formalizadas en los materiales literarios. Nada puede haber más siniestro en este sentido que el papel del intérprete. El lector interpreta para sí. El transductor interpreta para los demás.

En este apartado voy a referirme al concepto de transducción literaria como uno de los procesos fundamentales de la interpretación de la literatura y de la cultura de nuestro tiempo. En primer lugar, me ocuparé de justificar la importancia de la transducción literaria dentro de las posibilidades que la semiología, plenamente reinterpretable desde la gnoseología circularista de la teoría del cierre categorial, ofrece al Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura. En segundo lugar, trataré de justificar esta verdad circularista, dada en todo proceso de transducción literaria, punto de regreso y de progreso en el itinerario dialéctico de construcción, transmisión y transformación del sentido que determina la interpretación de las ideas objetivadas formalmente en los materiales literarios. En tercer lugar, desde los presupuestos de la semiología y del Materialismo Filosófico, delimitaré el concepto de transductor en el contexto determinante de la ontología de la pragmática literaria. Finalmente, en cuarto lugar, me referiré al caso particular del proceso de transducción en la literatura teatral, como ejemplo singular y específico de obra de arte que exige ontológicamente la presencia de un ejecutante intermedio o transductor inherente al proceso mismo de su construcción, comunicación e interpretación.

En suma, el intérprete o transductor es el ser humano o sujeto operatorio que ejecuta el acto de la transducción, consistente en interpretar para otros, mediante diferentes procesos de transmisión y transformación de sentidos, ideas y conceptos, una serie de materiales literarios que son objeto de referencia institucional, académica o mercantil. Frente al lector, que interpreta para sí, y consume los materiales literarios, el transductor interpreta para los demás, y condiciona ante terceros la recepción e intelección de la Literatura.

El transductor es el sujeto operatorio que, como intermediario, forma parte del proceso mismo de la pragmática de la comunicación literaria, al repercutir en su desarrollo de forma determinante, pues dispone funcionalmente de medios decisivos para su difusión o censura, y actúa en el curso del proceso comunicativo no solo bajo sus propias competencias y modalidades sobre las formas y posibilidades de comprensión del público receptor, sino también en nombre de un organismo político (Estado), institución académica (Universidad) o lobby financiero (editoriales, prensa, publicidad, grupos económicos…). A cada uno de los agentes que intervienen en el proceso comunicativo corresponde el ejercicio de una función. El intermediario desempeña indudablemente una función de mediación, es decir, de transducción (transmisión más transformación), entre el mensaje, que sale de manos del autor, y el público receptor: emisor → mensaje → transductor → receptor. Téngase muy presente que el lector interpreta para sí, y el transductor interpreta para los demás.




Referencia bibliográfica de esta entrada


  • MAESTRO, Jesús G. (2004-2015), «Crítica del concepto de Transductor: la verdad circularista. La transducción literaria», Crítica de la Razón Literaria. El Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura, Vigo, Editorial Academia del Hispanismo (I, 4.4), edición digital en <http://goo.gl/CrWWpK> (01.12.2015).


Bibliografía completa de la Crítica de la Razón Literaria





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