I, 4.5 - Coda ontológica: la Literatura en la Teoría del Cierre Categorial


Crítica de la Razón Literaria
El Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura

Jesús G. Maestro
______________________________________________________________________________________________________________________

Índices





Coda ontológica.
La Literatura en la Teoría del Cierre Categorial

Referencia I, 4.5




CC0 1.0
En este capítulo que ahora concluye he tratado de dar cuenta de los materiales literarios, con objeto de delimitar el campo de investigación de la Teoría de la Literatura, desde los criterios ontológicos y gnoseológicos establecidos por el Materialismo Filosófico.

Como he indicado con anterioridad, la Teoría de la Literatura no es el conocimiento de la Literatura, referente en sí mismo metafísico, sino que es el conocimiento científico o conceptual de los materiales literarios, frente a la Crítica de la Literatura, que es el conocimiento crítico o filosófico de las Ideas objetivadas formalmente en los materiales literarios. Del mismo modo, la Antropología, por ejemplo, no es el conocimiento del Hombre, sino de los materiales antropológicos, ni la Historia es el conocimiento del pasado o de los hechos pretéritos, sino que es el conocimiento científico de los materiales históricos o reliquias.

En consecuencia, desde los criterios metodológicos utilizados por el Materialismo Filosófico, las ciencias no están determinadas por su objeto de conocimiento, sino por su campo de investigación, esto es, por su campo categorial. Las ciencias constituyen categorías. Más precisamente, constituyen campos categoriales, determinados no por un objeto de conocimiento, sino por un espacio constituido y ocupado ontológicamente por sus materiales constituyentes. Por esta razón habrá de decirse necesariamente que el campo categorial o científico de la Teoría de la Literatura está constituido por los materiales literarios, es decir, por los Términos —de acuerdo con la nomenclatura de la gnoseología materialista de Bueno— constitutivos de su campo categorial o científico, y que dentro de tal campo categorial habrán de ser relacionados entre sí por un sujeto operatorio, el cual será sujeto cognoscente o intérprete solo en la medida en que actúe como sujeto corpóreo y operatorio, capaz de operar y de manipular los materiales literarios, o Términos del campo categorial, a saber: el Autor, la Obra literaria, el Lector y el Crítico o Transductor.

Esta perspectiva es gnoseológica y no epistemológica, porque la epistemología determina a las ciencias por referencia a un supuesto objeto ideal de conocimiento, dado apriorísticamente y enfrentado a un sujeto, que lo describe (falacia descriptivista), lo formaliza (falacia teoreticista) o lo hace corresponder especulativamente con categorías trascendentales del pensamiento subjetivo (falacia adecuacionista). Se trata, pues, de un sujeto —el epistemológico— que se engaña a sí mismo. La perspectiva epistemológica conduce a un callejón sin más salida que la ofrecida por el radio de una circunferencia infinita, cuyo destino solo puede ser la Metafísica más idealista, capaz de atravesar un Limbo, lugar en el que residen, sin dudas, sin reservas y sin juicio, los retóricos de la posmodernidad.

Por esta razón, con objeto de evitar el idealismo metafísico en el que desembocan la mayor parte de las teorías literarias contemporáneas, el Materialismo Filosófico adopta una perspectiva gnoseológica, desde la que examina los materiales literarios tomando como referencia criterios lógico-fomales y lógico-materiales, cuyo objetivo fundamental es, en la medida de lo posible, la segregación del sujeto gnoseológico del campo categorial, con el fin de alcanzar una perspectiva lo más científica posible.

La gran limitación en este punto reside en que de los cuatro Términos o materiales literarios nucleares del campo categorial de la investigación científica que constituye la Teoría de la Literatura, tres de ellos —autor, lector y crítico o transductor— son sujetos operatorios, esto es, seres humanos, pues respectivamente construyen, interpretan para sí e interpretan para los demás los materiales literarios, y solo uno de ellos —la obra de arte literaria— es resultado de operaciones estéticas, debidas siempre —y también— a un sujeto humano que las ejecuta. Todo esto significa, en términos gnoseológicos, que la Teoría de la Literatura será siempre, de acuerdo con la Teoría del Cierre Categorial, una ciencia β-operatoria, es decir, una ciencia en cuyo campo categorial o científico es imposible derogar absolutamente la presencia de sujetos operatorios como Términos efectivamente existentes en el campo, a diferencia de lo que sucede en las ciencias α-operatorias, dentro de cuyos ámbitos categoriales no hay sujetos operatorios o humanos que funcionen como Términos, sino planetas o satélites (Astronomía), números (Matemática), gravitación, masa, tiempo y espacio (Física), o elementos químicos registrados formalmente en una tabla periódica como la elaborada por Mendeléiev (Química). 

Ni los planetas aceleran su velocidad o detienen su camino al ser observados por un telescopio manipulado por un ser humano o sujeto operatorio, ni el número 124,75 siente nada especial al ser resultado del cociente de una operación matemática, ni el benceno (C6H6) experimenta emociones psicológicas de ningún tipo al ser consecuencia de la combinación química de seis moléculas de carbono y seis de hidrógeno. Las metodologías α-operatorias son las utilizadas por ciencias en cuyos ámbitos categoriales no hay Términos que sean seres humanos o sujetos operatorios. Por su parte, las metodologías β-operatorias son aquellas que se utilizan en ciencias cuyos ámbitos categoriales contienen en su interior Términos que son seres humanos, es decir, sujetos operatorios, los cuales, como sucede en el caso de la literatura, escriben la obra literaria que múltiples lectores interpretan para sí, y que no menos críticos, intermediarios y transductores, interpretan para los demás.

En este apartado he tratado de cerrar, en torno a cuatro términos fundamentales, el campo categorial de los materiales literarios. Tales términos constituyen la Ontología de la Literatura, que habrá de ser ahora examinada desde una Gnoseología de la Literatura, como se verá en el capítulo siguiente. 





Referencia bibliográfica de esta entrada

  • MAESTRO, Jesús G. (2004-2015), «Coda ontológica: la Literatura en la Teoría del Cierre Categorial», Crítica de la Razón Literaria. El Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura, Vigo, Editorial Academia del Hispanismo (I, 4.5), edición digital en <http://goo.gl/CrWWpK> (01.12.2015).


Bibliografía completa de la Crítica de la Razón Literaria


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...