I, 5.2 - Ontología y Gnoseología de la Literatura


Crítica de la Razón Literaria
El Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura

Jesús G. Maestro
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Índices







Ontología y Gnoseología de la Literatura

Referencia I, 5.2


No es posible hablar de una teoría de la ciencia, con sentido gnoseológico, sin exponer la doctrina que esa teoría ha de mantener sobre la verdad científica (precisamente las teorías psicológicas, sociológicas, etc., de la ciencia se caracterizan por dejar al margen la cuestión de la verdad).
Gustavo Bueno, ¿Qué es la ciencia? (1995a: 26).



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La Gnoseología es una teoría ontológica de la Ciencia. En este capítulo vamos a explica en qué consiste esta afirmación[1].

La Teoría del Cierre Categorial distingue entre Epistemología, como teoría del conocimiento, y Gnoseología, como teoría de la ciencia: “La Teoría del conocimiento —escribe Bueno (1992: I, 331)— gira en torno a la idea del conocimiento, en tanto esta idea viene determinada por las ideas de sujeto y de objeto […]. La Teoría de la ciencia, en cambio, gira en torno a la idea de ciencia, en tanto que idea determinada por las ideas de materia y forma”.

Identificar, es decir, confundir, epistemología y gnoseología equivale a reducir la segunda a la primera, con toda la gravedad que algo así conlleva, pues convierte a la gnoseología en una suerte de especie perteneciente al género de la epistemología. De este modo, se acaba identificando trivialmente “ciencia” con “conocimiento científico”. La distinción entre Teoría del Conocimiento (epistemología) y Teoría de la Ciencia (gnoseología) es decisiva, y su significado resulta fundamentalmente dialéctico. Ocurre además que toda teoría del conocimiento ha de referirse a un conocimiento determinado o específico, es decir, requerirá siempre un genitivo[2]. No puede haber una teoría del conocimiento en general, por más que el popular libro de Hessen (1926) así lo haya pregonado desde su enunciado titular. Desde los presupuestos que aquí manejamos, la epistemología podrá incluso considerarse como una suerte de psicología. En el mejor de los casos podría estimarse como una teoría psicológica relativa a un conocimiento idealista referido a un particular contenido del mundo.

Aquí no hablaremos de teoría del conocimiento, sino de teoría del conocimiento de los materiales literarios, esto es, de Teoría de la Literatura, o si se prefiere, en términos gnoseológicos, de Teoría de la Ciencia Literaria, o crítica de la razón literaria, en tanto que exposición de las condiciones y posibilidades de unas formas destinadas a la conceptualización racionalista de los materiales literarios. 

Esta teoría no será tanto un sistema inerte de conocimientos cuanto una construcción ontológica y operatoria que los hará posibles. Consideramos, con Bueno (1992: I, 347-348), que las ciencias son construcciones llevadas a cabo por seres humanos, a través de las cuales estos sujetos gnoseológicos interpretan el conocimiento del mundo en el que operan. El problema es que el enfoque epistemológico, cuando se aplica a las ciencias —y a diferencia de lo que ocurre con el enfoque gnoseológico—, no permite especificar las estructuras fundamentales de cada ciencia respecto a las demás. 

Esta limitación hace incurrir a los epistemólogos en una concepción genérica o cogenérica de las ciencias, desde la que todas las ciencias pueden reducirse fácilmente a paradigmas o estructuras culturales. Dicho rápidamente: se trata de un enfoque idealista que reduce las Ciencias a Cultura, y podrá permitir, llegado el caso, que las investigaciones científicas puedan resultar discutibles desde las ideologías culturales o indigenistas de tales o cuales grupos humanos. La tendencia idealista, epistemológica y cogenérica, acaba situando los estudios culturales por encima de los estudios científicos. El druida puede ser más valioso que el médico… El Materialismo Filosófico no acepta que las ciencias puedan reducirse a conocimiento. Y aún menos a conocimientos culturales. Las ciencias son superiores e irreductibles a una o varias culturas. Las ciencias son construcciones ontológicas y operatorias. Por eso la Gnoseología siempre tiene como fundamento una Ontología.

No negamos, por supuesto, que las ciencias incluyen conocimientos de sujetos; lo que ponemos en duda es que las ciencias sean reducibles a conocimiento, en el mismo sentido en el que dudamos que la Música se reduzca a sentimiento, o la Lengua se reduzca a comunicación. Una ciencia es algo más que un conocimiento (Bueno, 1992: I, 349).

Las Ciencias no son resultado —ni causa— de ninguna cultura. En efecto, una ciencia es más que conocimiento, desde el momento en que no puede limitarse a una simple combinación de «conocimientos» humanos. Una ciencia es una construcción objetiva y funcional, esto es, ontológica y operatoria, cuyo funcionamiento gnoseológico desborda siempre los fines instrumentales que la hicieron posible. Las Ciencias no representan un conocimiento, sin más —y aún menos una cultura—, sino que construyen una nueva realidad a partir de realidades preexistentes. Dicho de otro modo, las ciencias han de explicarse teniendo en cuenta un Espacio Ontológico y un Espacio Gnoseológico. Porque los problemas ontológicos no son independientes de los problemas gnoseológicos.


         5.2.1. Espacio Ontológico.

         5.2.2. Espacio Gnoseológico.

                  5.2.2.1. Figuras sintácticas.
                  5.2.2.2. Figuras semánticas.
                  5.2.2.3. Figuras pragmáticas.
                  5.2.2.4. Construcciones objetuales y construcciones proposicionales.

         5.2.3. Literatura y Espacio Gnoseológico.

                  5.2.3.1. La Literatura en el eje sintáctico del Espacio Gnoseológico.
                  5.2.3.2. La Literatura en el eje semántico del Espacio Gnoseológico
                  5.2.3.3. La Literatura en el eje pragmático del Espacio Gnoseológico






[1] Sobre este tema, vid., además de las referencias a Bueno que iremos señalando, el libro de Felipe Giménez sobre El materialismo filosófico de Gustavo Bueno (2004). De máxima importancia es aquí el libro titulado El ego trascendental (Bueno, 2016).

[2] Vid. el vídeo de Bueno (2012a) sobre este asunto: “Teoría del conocimiento”.




Referencia bibliográfica de esta entrada


  • MAESTRO, Jesús G. (2004-2015), «Ontología y Gnoseología de la Literatura», Crítica de la Razón Literaria. El Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura, Vigo, Editorial Academia del Hispanismo (I, 5.2), edición digital en <http://goo.gl/CrWWpK> (01.12.2015).


Bibliografía completa de la Crítica de la Razón Literaria





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