I, 5.3.2 - Concepto de Literatura


Crítica de la Razón Literaria
El Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura

Jesús G. Maestro
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Índices







Concepto de Literatura

Referencia I, 5.3.2




La Literatura exige ser definida conceptualmente, es decir, en términos científicos, racionales y lógicos, estructurados en una Teoría de la Literatura, desde la cual será posible el ejercicio de la Crítica de la Literatura. Este desarrollo exige situar y explicar la Literatura dentro de los espacios antropológico, ontológico, gnoseológico y estético.



2.1. Literatura

La Literatura es una construcción humana y racional, que se abre camino hacia la libertad a través de la lucha y el enfrentamiento dialéctico, que utiliza signos del sistema lingüístico, a los que confiere un valor estético y otorga un estatuto de ficción, y que se desarrolla a través de un proceso comunicativo de dimensiones históricas, geográficas y políticas, cuyas figuras fundamentales son el autor, la obra, el lector y el intérprete o transductor.



2.2. Teoría de la Literatura

La Teoría de la Literatura es el conocimiento científico de los materiales literarios. Se trata, por lo tanto, de un conocimiento conceptual o categorial, es decir, de un conocimiento científicamente construido.



2.3. Crítica de la Literatura

La Crítica de la Literatura es la interpretación de las Ideas objetivadas formalmente en los materiales literarios. En tanto que interpretación de Ideas, toda Crítica de la Literatura habrá de estar fundamentada en una Teoría de la Literatura, como ciencia categorial de los materiales literarios, y habrá de ejercerse como una Filosofía, es decir, como un saber efectivamente crítico, capaz de rebasar los conceptos literarios y de enfrentarlos con múltiples Ideas que atraviesan o transcienden diversos campos categoriales. La Crítica de la Literatura es, pues, un saber de segundo grado, es decir, un saber que solo puede actuar, y ser factible, a partir del saber de primer grado que constituye la Teoría de la Literatura, como ciencia categorial responsable de construir los conceptos científicos que habrá de manejar el crítico en sus interpretaciones sobre los materiales literarios.



2.4. Espacio Antropológico

El espacio antropológico es el ámbito o dominio constituido por los materiales antropológicos. La Literatura es una parte esencial de ese material antropológico. El Materialismo Filosófico distingue tres ejes en el espacio antropológico (Bueno, 1978), cada uno de los cuales permite delimitar la Literatura en términos teóricos y críticos: 1) eje circular o de los seres humanos; 2) eje radial o de la naturaleza (lo inanimado e inhumano); 3) eje angular o de la religión (lo animado e inhumano, esto es, lo animal y fabuloso, como núcleo de la experiencia religiosa, que evolucionará según la numinosidad, la mitología y la teología).



2.5. Espacio Ontológico

El espacio ontológico es el espacio del Ser, esto es, de la Materia. El Ser, o es material, o no es. En lugar de Ser, término saturado de connotaciones metafísicas y espiritualistas, el Materialismo Filosófico habla, explícitamente, de Materia. La ontología materialista (Bueno, 1972) distingue dos planos: 1) la Ontología General, cuyo contenido es la “materia indeterminada”, el Mundo (M) como totalidad, caótica y acosmista, de todo cuanto existe, incluso lo no conocido o interpretado todavía, la materia en sí, o materia prima en sentido absoluto, como materialidad que desborda todo contexto categorial y se constituye en materialidad trascendental; y 2) la Ontología Especial, cuyo contenido es la “materia determinada”, es decir, la materia interpretada, manipulada, transformada, formalizada en las diferentes parcelas y campos categoriales de la actividad humana: el Mundo Interpretado (Mi) o categorizado por las ciencias, el conocimiento y la razón. Así, pues, en el primer caso, hablamos del Mundo (M), y, en el segundo caso, hablamos del mundo conocido o Mundo Interpretado (Mi). La Ontología no es, pues, el Mundo, a secas, sino el Mundo Interpretado y categorizado por las ciencias, es decir, el mundo conocido, estudiado, identificado, analizado, por las diferentes ramas y especialidades del saber humano, debidamente estructurado y organizado por la Razón y categorizado por las Ciencias. De este modo, en primer lugar, la Ontología General (M), como sustancia constitutiva del Mundo (M), corresponde a la Idea de Materia Ontológico General, definida como pluralidad, exterioridad e indeterminación. La Ontología General (M) es una pluralidad infinita, y desde ella el Materialismo Filosófico niega tanto el monismo metafísico (inherente al Cristianismo y al Marxismo) como el holismo armónico (propio de las ideologías panfilistas, entregadas al diálogo, el entendimiento y entretenimiento universales, la paz perpetua o la alianza de civilizaciones). En segundo lugar, la Ontología Especial (Mi), como Mundo Interpretado (Mi), es una realidad positiva constituida por tres géneros de materialidad, en que se organiza el Campo de Variabilidad Empírico Trascendental del Mundo conocido (Mi) (Bueno, 1972).



2.6. Espacio Gnoseológico

El espacio gnoseológico es el lugar en el que se diseñan, elaboran y ejecutan las construcciones científicas, destinadas a la interpretación conceptual de los contenidos y campos de las ciencias. El espacio gnoseológico se articular en tres ejes (Bueno, 1992), cada uno de los cuales se configura en tres sectores: 1) eje sintáctico, constituido por términos, relaciones y operaciones; 2) eje semántico, conformado por referentes, fenómenos y estructuras o esencias; y 3) eje pragmático, integrado por autologismos, dialogismos y normas. El espacio gnoseológico constituye el núcleo esencial de toda Teoría de la Ciencia.



2.7. Espacio Estético

El espacio estético es el lugar dentro del cual el ser humano, como sujeto operatorio, lleva a cabo la autoría, manipulación y recepción de un material artístico, es decir, el espacio en el que el ser humano ejecuta materialmente la construcción, codificación e interpretación de una obra de arte. Se trata de un lugar ontológico, constituido por materiales artísticos, dentro de los cuales los materiales literarios constituyen un género específico. En el caso de la literatura, el espacio estético es el espacio en el que se sitúan los materiales literarios, es decir, el autor, la obra literaria, el lector y el intérprete o transductor. El espacio estético se estructura en tres ejes, articulados cada uno de ellos en tres sectores: 1) eje sintáctico, delimitado por el modo, el medio y el objeto o fin de una obra de arte; 2) eje semántico, constituido por criterios de mecanicismo (M1), genialidad (M2) y logicidad (M3); y 3) eje pragmático, definido por el uso de autologismos, dialogismos y normas estéticas.





Referencia bibliográfica de esta entrada


  • MAESTRO, Jesús G. (2004-2015), «Concepto de Literatura», Crítica de la Razón Literaria. El Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura, Vigo, Editorial Academia del Hispanismo (I, 5.3.2), edición digital en <http://goo.gl/CrWWpK> (01.12.2015).


Bibliografía completa de la Crítica de la Razón Literaria





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