I, 5.3.3 - Genealogía de la Literatura


Crítica de la Razón Literaria
El Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura

Jesús G. Maestro
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Índices





Genealogía de la Literatura

Referencia I, 5.3.3




La Genealogía de la Literatura es la explicación de la génesis y origen de la Literatura y de los materiales literarios (autor, obra, lector e intérprete o transductor) tal como hoy los conocemos. La Genealogía de la Literatura da cuenta de la conformación nuclear y originaria de lo que la Literatura es, en los estadios previos a su desarrollo estructural e histórico posterior. La Genealogía de la Literatura explica el origen de la Ontología de la Literatura.



3.1. Origen de la Literatura

El origen de la Literatura designa el núcleo de la esencia de lo que la Literatura es. El Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura sitúa el núcleo de la Literatura, es decir, su génesis, en el eje angular o numinoso del espacio antropológico, y su desarrollo estructural en la progresiva invasión del resto de los espacios, a los que va interviniendo radial y circularmente, hasta su cierre categorial. Se sostiene la triple tesis de que 1) la Literatura nace en el eje angular, es decir, en el contexto de un conjunto de conocimientos propios de culturas no desarrolladas todavía racionalmente, y que basan sus saberes en el mito, la magia, la religión y la técnica; 2) que la Literatura se desarrolla según la expansión radial de los materiales literarios, es decir, de acuerdo con la aplicación racional y científica que hace posible construir soportes de difusión y comunicación literaria cada vez más sofisticados, desde la piedra o el papiro hasta la imprenta o la edición electrónica; y 3) que la Literatura alcanza su máxima dimensión en el eje circular, es decir, en aquel espacio en el que los seres humanos actúan, esto es, operan, como autores, lectores e intérpretes o transductores (editores, críticos, promotores, difusores, filólogos, etc.) de los materiales literarios.



3.2. Genealogía evolucionista del conocimiento literario

La genealogía evolucionista del conocimiento literario está determinada por dos hechos fundamentales: 1) la expansión radial y tecnológica de la Literatura y 2) la indisociable unión que desde su más temprano desarrollo histórico la Literatura ha demostrado con la Razón. La Historia de la Literatura es, sin duda, la historia del racionalismo humano. La Literatura es una Poética de la Razón humana que nunca ha dejado de desarrollarse y que no ha retrocedido jamás en ningún momento de su existencia histórica.



3.3. Culturas bárbaras y culturas civilizadas

Según los modos de construcción y de acuerdo con los medios de transmisión de los conocimientos culturales, estos dan lugar a culturas bárbaras y a culturas civilizadas

Los modos de construcción del conocimiento pueden ser técnicos o tecnológicos. Son conocimientos técnicos los que se basan en una actividad artesanal, en función de la cual el ser humano se adapta a la naturaleza y a sus exigencias. Son conocimientos tecnológicos aquellos que se basan en una actividad científica, en virtud de la cual la naturaleza y sus recursos se adaptan a las exigencias del ser humano. 

Por los medios de transmisión, los conocimientos culturales pueden ser sistemáticos y objetivos o asistemáticos y subjetivos. Son conocimientos sistemáticos y objetivos los que se dan en el mundo de las materialidades lógicas (M3) o terciogenéricas, es decir, los que son independientes de la psicología individual, están organizados y transmitidos de acuerdo con criterios lógicos y racionales, y cuyas explicaciones dan cuenta comprensible de sus causas y fundamentos. 

Son conocimientos culturales asistemáticos y subjetivos aquellos que se dan exclusivamente en un mundo psicológico o fenomenológico (M2), escenario de materialidades psíquicas de naturaleza segundogenérica. A partir de estos criterios, el Materialismo Filosófico considera bárbaras a aquellas culturas cuyos conocimientos se basan exclusiva o fundamentalmente en interpretaciones psicologistas y materialidades segundogenéricas, es decir, en un mundo fenomenológico o psicológico (M2). 

De acuerdo con el mismo criterio, se consideran civilizadas aquellas culturas cuyos conocimientos se construyen, organizan y transmiten fundamentalmente según interpretaciones sistemáticas y racionales, basadas en la ontología materialista de un mundo lógico o terciogenérico (M3). En síntesis, desde el punto de vista del racionalismo y del conocimiento científico, las culturas pueden dividirse en dos grupos: las que desarrollan un comportamiento racional científico y las que no. El Materialismo Filosófico denomina a las primeras culturas civilizadas y a las segundas culturas bárbaras. Cada una de ellas posee una tipología específica de los modos lógico-materiales del conocimiento cultural.



3.4. Tipología del conocimiento en las culturas bárbaras

Cuatro son los tipos de conocimiento característicos de las culturas bárbaras: Mitología, Magia, Religión y Técnica. La mitología es una explicación ideal e imaginaria de hechos. La magia consiste simplemente en la exhibición de poderes falsos, que simula manipular objetos de la naturaleza con fines diversos. La religión es, a su vez, la religación o subordinación de la experiencia humana a un referente al que se atribuye fraudulentamente un poder numinoso, mitológico o teológico. La técnica es un conjunto de saberes, de naturaleza artesanal, que hacen posible la adaptación del ser humano a la naturaleza.



3.5. Tipología del conocimiento en las culturas civilizadas

En las culturas civilizadas, los conocimientos se organizan en dos tipos fundamentales, según sean conocimientos críticos o conocimientos acríticos. Son críticos los conocimientos que se basan en conceptos científicos y en criterios filosóficos, es decir, en sistemas de pensamiento racionales y lógicos (M3). Son acríticos aquellos conocimientos culturales basados en argumentos sofísticos, es decir, en un racionalismo idealista y en una lógica ideológica, pero no en un racionalismo materialista y en una lógica científica o filosófica. Ideología, Teología y Pseudociencia son los tres tipos principales de conocimiento cultural y sofista característicos de una cultura civilizada. A estos tres tipos de saberes ha de añadirse un cuarto, ajeno a la sofística, y por entero implicado en un racionalismo materialista y lógico-científico: la Tecnología.



3.6. Tipos, modos y géneros del conocimiento literario

Los saberes literarios pueden organizarse según el tipo y el modo de conocimiento. Por el tipo de conocimiento, serán pre-racionales o praeter-racionales, si se han constituido con anterioridad al pensamiento sistemático racionalista o de espaldas a él, y serán racionales, si se han concebido desde criterios y premisas científicos o filosóficos, basados en una crítica y en una dialéctica necesariamente dada en symploké. Por el modo de conocimiento, los saberes literarios podrán ser críticos, si se construyen sobre presupuestos capaces de disponer el análisis y la síntesis de sus materiales de estudio mediante el establecimiento discriminatorio de valores y contravalores, y serán acríticos, si no lo hacen, es decir, si evitan el enfrentamiento dialéctico con aquello que se proponen interpretar. 

De la relación entre tipos de conocimiento literario (pre-racional / racional) y modos de conocimiento literario (crítico / acrítico) se derivan los cuatro géneros de conocimiento literario, que denominaré: 1) primitivo o dogmático, 2) crítico o indicativo, 3) programático o imperativo, y 4) sofisticado o reconstructivista. Cada uno de estos géneros de conocimiento literario da lugar a un linaje o estirpe esencial en la constitución de la Genealogía de la Literatura.



3.7. Literatura Primitiva o Dogmática

Es aquella literatura cuyos modos y tipos de conocimientos son, respectivamente, acríticos e irracionales, es decir, cuyos saberes, característicos de sociedades pre-estatales o praeter-racionales, se basan en el mito, la magia, la religión y la técnica. Los ejemplos más sobresalientes y representativos de Literatura Primitiva o Dogmática son la Biblia y el Corán.



3.8. Literatura Crítica o Indicativa

Es aquella literatura cuyos tipos y modos de conocimientos son, respectivamente, racionales y críticos, es decir, cuyos saberes, característicos de sociedades políticas estatales (Estados) o supraestatales (Imperios), se basan en el racionalismo, la desmitificación, la Ciencia y la Filosofía. Los ejemplos más sobresalientes y representativos de Literatura Crítica o Indicativa son las obras constituyentes de un Canon literario. Este tipo de Literatura es resultado explícito del racionalismo crítico y dialéctico. El Quijote es el ejemplo más potente y universal de Literatura Crítica o Indicativa.



3.9. Literatura Programática o Imperativa

Es aquella que se construye sobre un racionalismo acrítico, es decir, que sus artífices, obras y agentes trabajan en la combinación de tipos de conocimiento racional y modos de conocimiento acrítico. Sus saberes y contenidos son propios de sociedades políticas muy avanzadas y sofisticadas (Estados e Imperios), que hacen, allí donde conviene, un uso adulterado, esto es, acrítico, del conocimiento racional. De este modo, reemplazan los referentes de la Literatura Crítica o Indicativa —racionalismo, desmitificación, Ciencia y Filosofía— por sus respectivas adulteraciones o devaluaciones, que, en la Literatura Programática o Imperativa, se corresponden con las Pseudociencias, las Ideologías, las Tecnologías y la Teología. 

Estas cuatro formas de conocimiento son el resultado del uso acrítico del racionalismo, es decir, del aprovechamiento deturpado del avance de la razón. Se razona, pero sin criticar. Esta es la base de la sofística: la argumentación acrítica. En líneas generales la Literatura Programática o Imperativa puede identificarse con la vulgarmente denominada “literatura comprometida”, así como con toda literatura puesta al servicio de ideologías.



3.10. Literatura Sofisticada o Reconstructivista

Es aquella que combina, de forma tan poética como retórica, es decir, tan estética como artificiosa, contenidos pre-racionales —o pseudoirracionales— y saberes críticos, esto es, tipos de conocimiento antiguos e incluso arcaicos, de naturaleza irracional, propios de la magia, la mitología, la religión y la técnica, con modos de conocimiento basales, de naturaleza crítica, sofisticados gracias al desarrollo del racionalismo sobre el que se construyen, perfeccionados y ejercitados en el reconocimiento de la desmitificación que revelan, así como en la aceptación de la filosofía crítica y en la reconstrucción tecnológica y formalista de los materiales literarios. 

Este tipo de Literatura Sofisticada o Reconstructivista deja explícitamente al descubierto su naturaleza formalista y esteticista, no exenta con frecuencia de implicaciones lúdicas y recreativas, en las que se incluye de modo más o menos latente o patente el ejercicio de la crítica sobre la complejidad y la realidad de la vida humana. Toda la literatura de cualesquiera tiempos y lugares está penetrada de esta combinación oximorónica entre contenidos irracionales y formalizaciones críticas de tales contenidos, extraídos con frecuencia de contextos culturales previos a la consolidación del racionalismo humano, y que se reiteran y preservan en él a través de las más diversas formas estéticas, retóricas y poéticas.





Referencia bibliográfica de esta entrada

  • MAESTRO, Jesús G. (2004-2015), «Genealogía de la Literatura», Crítica de la Razón Literaria. El Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura, Vigo, Editorial Academia del Hispanismo (I, 5.3.3), edición digital en <http://goo.gl/CrWWpK> (01.12.2015).


Bibliografía completa de la Crítica de la Razón Literaria





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