I, 5.3.5 - Gnoseología de la Literatura


Crítica de la Razón Literaria
El Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura

Jesús G. Maestro
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Índices







Gnoseología de la Literatura

Referencia I, 5.3.5




La Gnoseología de la Literatura es la Teoría del Conocimiento de la Ontología de la Literatura. En rigor, la Gnoseología de la Literatura es la Teoría de la Literatura o teoría del conocimiento de los materiales literarios. Como tal teoría, exige explicar los fundamentos materiales sobre los cuales está construida. Desde la Gnoseología de la Literatura se impugna y rechaza la epistemología de la Literatura, hacia la que se muestra beligerancia, desde el momento en que esta última plantea el estudio de la literatura desde la oposición Sujeto / Objeto, la cual conduce al idealismo, a la subjetivación de la interpretación literaria y a la irrealidad de muchas de sus conclusiones. En su lugar, la Gnoseología de la Literatura se fundamenta en la conjugación solidaria y dialéctica de la Materia y la Forma de los hechos literarios.



5.1. Modos científicos trascendentes de conocimiento literario

Son procedimientos ejecutivos de interpretación de los materiales literarios que permiten identificar el modus operandi de las ciencias, disciplinas y teorías de la literatura, de acuerdo con cuatro modalidades fundamentales: Descriptivismo, Teoreticismo, Adecuacionismo y Circularismo. Estos cuatro modos científicos son trascendentes a los materiales que constituyen ―y estructuran ontológicamente― el campo categorial de cada ciencia. Cada uno de ellos está determinado por el modo en que relaciona, en sus procedimientos de interpretación e investigación científica, los materiales que se estudian y la forma en que se estudian.



5.1.1. Descriptivismo

El descriptivismo es un modo trascendente de conocimiento científico, que se caracteriza, desde el punto de vista de la gnoseología de la Teoría del Cierre Categorial, por interpretar la materia al margen de la forma, lo cual provoca, según el Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura, la falacia descriptivista, de modo que la materia de una realidad literaria se describe sin tener en cuenta la forma que la hace posible y efectiva. El descriptivismo incurre en la hipóstasis de la materia. Está en la base de la Poética de Aristóteles, y se mantiene vigente sin fisuras hasta el fin de la Ilustración, con importantes resurgimientos puntuales protagonizados por los movimientos positivistas (biografismo, historicismo, neogramática, lingüística, lógica…)



5.1.2. Teoreticismo

El teoreticismo es un modo trascendente de conocimiento científico que se caracteriza, desde el punto de vista de la gnoseología de la Teoría del Cierre Categorial, por interpretar la forma al margen de la materia, lo cual provoca, según el Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura, la falacia teoreticista, de modo que la forma de una realidad literaria se estructura autónomamente, desarrollándose y desplegándose sin tener en cuenta la materia ―la realidad corpórea― que ha de justificarla y explicarla operatoriamente. El teoreticismo incurre en la hipóstasis de la forma. Está en la base de todas las teorías literarias formalistas, funcionalistas y posestructuralistas del siglo XX.



5.1.3. Adecuacionismo

El adecuacionismo es un modo trascendente de conocimiento científico que se caracteriza, desde el punto de vista de la gnoseología de la Teoría del Cierre Categorial, en primer lugar, por interpretar simultánea y separadamente forma y materia, para, en segundo lugar, establecer entre ambas una yuxtaposición, coordinación o adecuación completamente ideal, lo cual provoca, según el Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura, la falacia adecuacionista, de modo que, ante la interpretación de los hechos literarios, forma y materia se conciben primero por separado para, finalmente, unirse o federarse en un todo irrealmente coherente. El adecuacionismo es una suerte de copulación insoluble, idealista y artificiosa, de la que no brota ningún resultado operatoriamente viable. El adecuacionismo incurre en la hipóstasis por separado de la forma y de la materia. Son adecuacionistas las ideas fenomenológicas de Ingarden sobre la obra de arte literaria, la hermenéutica gadameriana (desde la misma endíadis de su obra más célebre, Verdad y Método), la estética de la recepción de Jauss, la idea de lector implícito de Iser, y la teoría de los polisistemas de Even-Zohar, entre otras varias tendencias, algunas aún vigentes.



5.1.4. Circularismo

El circularismo es un modo trascendente de conocimiento científico que se caracteriza, desde el punto de vista de la gnoseología de la Teoría del Cierre Categorial, por interpretar solidaria y conjugadamente la forma y la materia de las ciencias, lo cual permite, según el Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura, evitar las falacias descriptivista, teoreticista y adecuacionista, de modo que, ante la interpretación de los hechos literarios, forma y materia se conciben de modo indisociable, como conceptos solidarios y conjugados. El circularismo asegura una fidelidad crítica y dialéctica a la realidad de los hechos interpretados. En el ámbito de la investigación literaria, la figura del transductor es pieza clave en la ejecución del circularismo, como sujeto operatorio ejecutante de toda interpretación mediatizada, es decir, como agente responsable de la transmisión y transformación del sentido de los materiales literarios. En el caso de la interpretación de la literatura, serán circularistas todas las teorías literarias que hayan alcanzado y asumido el cierre categorial de los materiales literarios, cuyos términos son el autor, la obra literaria, el lector y el intérprete o transductor.



5.2. Modos científicos inmanentes de conocimiento literario

Los Modos científicos inmanentes de conocimiento literario son procedimientos ejecutivos de interpretación de los materiales literarios que permiten establecer y desarrollar relaciones operatorias entre los términos constituyentes del campo categorial de la Teoría de la Literatura, de acuerdo con cuatro figuras gnoseológicas fundamentales: Definiciones, Clasificaciones, Demostraciones y Modelos. Adviértase que los modos científicos trascendentes de conocimiento literario (descriptivismo, teoreticismo, adecuacionismo y circularismo) están determinados por el criterio gnoseológico de relación entre materia y forma de las ciencias, a diferencia de lo que ocurre con los modos científicos inmanentes de conocimiento literario (definiciones, clasificaciones, demostraciones y modelos), que se disponen conforme a los tres sectores del eje sintáctico del espacio gnoseológico: términos, relaciones y operaciones.



5.2.1. Definiciones

Las definiciones son procedimientos determinantes, es decir, establecen Términos a partir de Términos preexistentes (T < T). Es la forma normativa de operar de las ciencias y construcciones científicas, y es, de hecho, como actúa la Teoría de la Literatura. Las definiciones son figuras gnoseológicas que explican el significado de los términos desde criterios conceptuales o científicos. 

En su proceso de determinación o constitución de términos a partir de otros términos, las definiciones actúan según cuatro procedimientos o modos diferentes de construcción. Formalmente, las definiciones se estructuran en configuraciones científicas. Materialmente, las mismas definiciones se construyen sobre campos categoriales, es decir, buscan sus términos en el ámbito de una determinada ciencia o categoría. La aplicación a la Teoría de la Literatura de la Teoría del Cierre Categorial exige tener en cuenta los cuatro procedimientos constructivos de las definiciones según la gnoseología del Materialismo Filosófico propuesta por Bueno (1987: 284; 1992), en cuyo gráfico se observa que en el eje de abcisas u horizontal es posible distinguir, según sus configuraciones científicas, las Definiciones y las Redefiniciones. 

Asimismo, en el eje de ordenadas o vertical, es posible clasificar las definiciones según el modo de actuar en un campo categorial dado, al distinguir entre campos científicos Autocontextuales o rectos y campos científicos Heterocontextuales u oblicuos. Al cruzar sendas modalidades se obtienen cuatro procedimientos diferentes de definición: descriptivas o explicativas, estipulativas o regulativas, recursivas y operatorias.



5.2.2. Clasificaciones

Las clasificaciones son procedimientos estructurantes o constituyentes, es decir, dan lugar a Términos a partir de Relaciones (T < R). Es la forma habitual de desplegar teorías constructivistas o estructuralistas, como es el caso de una Teoría de los Géneros Literarios. Las clasificaciones, como functores estructurantes o constituyentes, son procedimientos que, a partir de relaciones preexistentes, dadas entre términos del campo categorial de una ciencia, permiten establecer términos nuevos, simples o complejos, dentro del sistema o categoría que constituye el campo gnoseológico de referencia, hasta agotar todas las operaciones posibles, y alcanzar de este modo el límite del cierre categorial. 

Las clasificaciones, en suma, tendrán una dimensión holótica, de modo que movilizarán la totalidad de los términos esenciales (intensionales o genéricos), integrantes (extensionales o específicos) y distintivos (individuales o singulares) que constituyen y estructuran el campo categorial de una determinada ciencia. Las clasificaciones permiten construir Términos nuevos a partir de Relaciones preexistentes [T < R], con arreglo a dos coordenadas: el orden o construcción y la relación o estructuración de las partes respecto al todo en el cual estas partes se integran y actúan. 

En primer lugar, según el criterio de ordenación o construcción, las clasificaciones pueden ser ascendentes, si van de las partes hacia el todo, o descendentes, si por el contrario van del todo hacia las partes. 

En segundo lugar, según el criterio de relación o estructuración, las clasificaciones pueden ser atributivas (nematológicas), si cada parte del todo desempeña una función propia y específica ―atributiva― dentro de él, de modo que sus propiedades son insustituibles y únicas; o distributivas (diairológicas), si por el contrario las partes que forman el todo son isovalentes, equivalentes o iguales entre sí, de modo que ninguna de ellas posee características propias ni diferencias específicas, porque en todas ellas los rasgos genéricos se distribuyen por igual (y las diferencias específicas, o bien no se consideran, o bien son irrelevantes).



5.2.3. Demostraciones

Las demostraciones son procedimientos predicativos, explicativos o descriptivos, es decir, dan lugar a Relaciones a partir de Relaciones (R < R). En el ámbito de la investigación literaria, es el modus operandi de la Crítica de la Literatura, al proceder mediante el desarrollo de hipótesis, deducciones, o incluso inducciones o abducciones, desde las que se trata de ilustrar, ejemplificar o hacer legible, a una escala distinta de la previamente dada o preexistente, el sentido y significado de un material literario determinado. 

Toda Demostración se fundamenta en el ejercicio de una Crítica ―que establece dialécticamente valores y contravalores― sobre una Ontología, es decir, sobre la realidad positiva y material de unos hechos sometidos a examen, y sobre los cuales el ser humano actúa como sujeto operatorio (gnoseología), y no solo como sujeto sensible y /o cognoscente (epistemología). 

En primer lugar, habrá que distinguir en el ejercicio de la Crítica dos formas diferentes de proceder, basadas, bien en la oposición objeto / sujeto (crítica epistemológica), bien en la conjugación materia / forma (crítica gnoseológica). 

En segundo lugar, hay que distinguir, en la Ontología sobre la que la Crítica ―sea idealista o epistemológica, sea materialista o gnoseológica― se proyecta, dos tipos de interpretación, la cual podrá ser sensible, si se limita a la fenomenología (M2) de los hechos observados, o inteligible, si la misma interpretación rebasa los límites de lo sensible para establecer análisis conceptuales y lógicos (M3) de los hechos. 

En consecuencia, del cruce de los tipos de Crítica (idealista o epistemológica y materialista o gnoseológica) y de los grados de interpretación de la Ontología de los materiales literarios (lo sensible o fenoménico y lo inteligible o conceptual), resultan cuatro modalidades fundamentales de Demostración o crítica literaria: la crítica descriptivista, la crítica teoreticista, la crítica adecuacionista y la crítica dialéctica o circularista.



5.2.4. Modelos

Los modelos son figuras gnoseológicas que se basan en procedimientos solidarizantes o contextualizantes, es decir, que constituyen Relaciones a partir de Términos (R < T). Es el modo operatorio en el que se basa la Literatura Comparada como metodología (por eso es un método y no una disciplina): porque a partir de los términos del campo categorial de la literatura (autor, obra, lector, transductor) establece entre ellos relaciones o, si se prefiere, comparaciones, ejecutadas o interpretadas por el comparatista en tanto que sujeto operatorio o investigador. Las relaciones generadas por los Modelos se construyen según dos tipos de criterios. 

En primer lugar, las relaciones pueden ser isológicas (dadas entre términos de la misma clase: autor con autor, obra con obra…) o heterológicas (dadas entre términos de clases diferentes: un autor en una obra, una obra en un lector, un autor en un lector…). 

En segundo lugar, las relaciones pueden ser distributivas (dadas con el mismo valor en cada parte del todo: el impacto de una obra en una totalidad de lectores, como por ejemplo Amadís de Gaula en los lectores españoles de libros de caballerías del siglo XVI) o atributivas (dadas con distinto valor en cada parte del todo: el impacto de una obra en un lector concreto y distinto de los demás, como por ejemplo la lectura que hace Unamuno del Quijote en 1905 en su Vida de don Quijote y Sancho, o la que hace Borges en 1982 de la Divina commedia en sus Nueve ensayos dantescos). 

En consecuencia, el Modelo a que dan lugar los dos criterios constitutivos de un sistema de relaciones es, según su construcción (isológica o heterológica) y según su estructuración (atributiva o distributiva), a los metros (modelos isológicos y atributivos), prototipos (modelos heterológicos y atributivos), paradigmas (modelos isológicos y distributivos) y cánones (modelos heterológicos y distributivos).



5.3. Crítica de la Teoría de la Literatura

La Gnoseología de la Literatura dispone una crítica de las formas y materiales literarios capaz de clasificar en tres grandes grupos los múltiples intentos y operaciones de formalización categorial y conceptual de la Literatura a lo largo de la Historia, según se tome como referencia el criterio académico o institucional (disciplinas), el epistemológico o idealista (poéticas), y el gnoseológico o lógico-material (ciencias).



5.3.1. Crítica academicista

La crítica academicista de las teorías literarias sostiene un concepto de ciencia que no se corresponde con ninguna de las acepciones reconocidas para este término por la Teoría del Cierre Categorial, al identificar pseudopedagógicamente conocimientos científicos con disciplinas metodológicas, es decir, al reducir el concepto de Ciencia —en el mejor de los casos— a la idea de “disciplina”, reducción que, implantada históricamente, equivale a subordinar la ontología constituyente de categorías científicas y campos categoriales a la organización, con frecuencia acrítica y doxográfica, de los contenidos formales de tales campos. Las ciencias se reducen y distorsionan en cuerpos más o menos organizados de conocimientos, es decir, en disciplinas académicas, lo que constituye una burocratización de las ciencias, o una deformación aberrante o pedagógica de ellas. Las ciencias, así consideradas, serían una suerte de “ciencias para niños”.



5.3.2. Crítica epistemológica

Desde una perspectiva crítica dada epistemológicamente, las teorías literarias se han desarrollado a lo largo de historia tomando como referencia exclusiva y excluyente uno de los términos o materiales literarios fundamentales del campo categorial de la literatura, esto es, el autor, la obra literaria, el lector o el crítico o transductor. 

Históricamente ha sido posible identificar, desde criterios ontológicos, que no gnoseológicos, una serie de paradigmas en el desarrollo de la teoría literaria, en los que se observa un desplazamiento que va del emisor al receptor, alcanzando incluso, en nuestra época, a los mediadores, post-procesadores o transductores del fenómeno literario. 

El primero de estos paradigmas es de base aristotélica, y los restantes derivan de los presupuestos de la epistemología kantiana. En primer lugar, se encuentra la teoría aristotélica (poética mimética), que perdura hasta finales del siglo XVIII, y se fundamenta en el concepto de imitación como principio generador del arte. 

En segundo lugar, surgen las poéticas de autor, tras la irrupción del idealismo alemán, cuyos fundamentos epistemológicos llevan al ser humano a concebir el arte como un proceso de creación, a partir de modelos de realidad asimilados por el pensamiento subjetivo, y que sustituyen el principio de imitación o mímesis aristotélica; este modelo de interpretación literaria, apoyado en el autor y los procesos de expresión, desemboca a lo largo del siglo XIX en la historiografía positiva y el objetivismo histórico, frente al que surgen, en tercer lugar, las corrientes de la denominada poética formal, centradas en el análisis de los procedimientos textuales (mensaje), y a las que sucederán, desde el último cuarto del siglo XX, las teorías sobre la poética de la recepción, que centran su objetivo principal en los análisis de lectura y la historia de los procesos de recepción (lector). 

Con estas últimas tendencias entronca el extraordinario desarrollo alcanzado por la pragmática de la literatura a lo largo de los últimos años, que se ha diseminado con pretensiones de totalidad, y que finalmente ha degenerado a través de los más variopintos posestructuralismos en pseudoteorías literarias posmodernas, cuyo límite es el desvanecimiento o hundimiento de la teoría.



5.3.3. Crítica gnoseológica

Desde una perspectiva gnoseológica, esto es, lógico-formal y lógico-material, que dé cuenta de las formas que metodológicamente permiten conceptualizar críticamente el conocimiento científico de los materiales literarios, las diferentes teorías de la literatura habrán de examinarse tomando como referencia la realidad ontológica que las constituye y hace posible. 

Esa realidad ontológica se construye y está organizada, desde los criterios del Materialismo Filosófico, en los tres géneros de materialidad de la ontología especial en la que se determinan formalmente los materiales literarios: el mundo físico (M1), el mundo fenomenológico (M2) y el mundo lógico (M3). Es muy importante constatar aquí que, a diferencia del enfoque gnoseológico, el modelo epistemológico hacía descansar el peso de la ontología literaria no sobre los tres géneros de materialidad del Mundo Interpretado (Mi), sino sobre uno de ellos en especial: el mundo fenomenológico (M2), cuyo protagonista es la psique del sujeto, único obrador del cosmos, que hace de la literatura un epifenómeno de su personal poética de lo imaginario y que convierte los materiales literarios en un hecho privativo —pero también público— de su conciencia. Mientras que la gnoseología de la literatura se construye sobre la crítica de las formas y los materiales literarios, esto es, sobre la ontología de la literatura efectivamente existente, la epistemología de la misma literatura se basa en la interpretación subjetiva del yo, idealizada en las categorías del entendimiento trascendental de cada conciencia individual. La crítica gnoseológica podrá asumirse, en consecuencia, como una interpretación dialéctica y negativa de la epistemología literaria contemporánea.



5.4. Teoría del Cierre Categorial

La Teoría del Cierre Categorial es la teoría de la ciencia o gnoseología que desarrolla de forma general y específica el Materialismo Filosófico como sistema de pensamiento. Ha sido construida por Gustavo Bueno en la obra titulada precisamente Teoría del Cierre Categorial (1992). Las ciencias se conciben como sistemas racionales y lógicos, constituidos por materiales que se identifican e interpretan como tales en la medida en que son formalmente conceptualizados y categorizados, es decir, en la medida en que la materia ontológica que constituye el campo de una ciencia determinada se formaliza y conceptualiza categorialmente dentro del campo gnoseológico de esa ciencia. 

Desde la Teoría del Cierre Categorial se considera que la Teoría de la Literatura, dispone un campo categorial que se cierra circularmente en la constitución de los términos constituyentes de su Ontología: autor, obra, lector e intérprete o transductor. 

La Ontología de las Ciencias basada en la Gnoseología Materialista, es decir, en la Teoría del Cierre Categorial, dispone la organización o clasificación de las Ciencias a partir de cuatro premisas o postulados fundamentales: 1) Impugnación de las clasificaciones dicotómicas o binarias de las Ciencias, particularmente de la distinción epistemológica e idealista entre “ciencias naturales” y “ciencias humanas”; 2) Distinción gnoseológica entre Metodologías α-operatorias y Metodologías β-operatorias; 3) Reconocimiento y explicación de los Procesos de Progresión (progressus) y Regresión (regressus) de las Ciencias; y 4) Establecimiento del Principio de Neutralización de Operaciones. 

El resultado de una clasificación u organización gnoseológica de las Ciencias llevada a cabo desde tales criterios, dispone la existencia de seis tipos de ciencias, a saber: 1) Ciencias Naturales o ciencias de regresión extrema (Metodologías α-1), como la Física, la Química, la Matemática, la Termodinámica…, caracterizadas porque carecen de sujetos operatorios en sus campos gnoseológicos, por lo que no necesitan neutralizarlos; 2) Ciencias Computacionales, o ciencias que neutralizan a sus sujetos operatorios por progresión media-genérica (Metodologías α-2-I), como la Estadística; 3) Ciencias Estructurales, o ciencias que neutralizan a sus sujetos operatorios por progresión media-específica (Metodologías α-2-II), como la Lingüística; 4) Ciencias Reconstructivas, o ciencias que neutralizan a sus sujetos operatorios por regresión media-genérica (Metodologías β-1-I), como la Teoría de la Literatura; 5) Ciencias Demostrativas, o ciencias de regresión media-específica (Metodologías β-1-II), caracterizadas por la imposibilidad de neutralización absoluta del sujeto operatorio, o intérprete, tal como le ocurre a la Crítica de la Literatura; y 6) Ciencias Políticas, o ciencias de progresión extrema (Metodologías β-2), determinadas por la imposibilidad absoluta de neutralización del sujeto operatorio, como es el caso del Derecho o la Jurisprudencia.






Referencia bibliográfica de esta entrada


  • MAESTRO, Jesús G. (2004-2015), «Gnoseología de la Literatura», Crítica de la Razón Literaria. El Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura, Vigo, Editorial Academia del Hispanismo (I, 5.3.5), edición digital en <http://goo.gl/CrWWpK> (01.12.2015).


Bibliografía completa de la Crítica de la Razón Literaria





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