I, 5.6.1.2.6 - Ciencias Políticas o ciencias de progresión extrema (Metodologías β-2)


Crítica de la Razón Literaria
El Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura

Jesús G. Maestro
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Índices







Ciencias Políticas o ciencias de progresión extrema (Metodologías β-2)

Referencia I, 5.6.1.2.6




(CC BY 2.0) Zyllan Fotografía,
Jugando con texturas (VIII) Coquetería
Son Ciencias Políticas, o ciencias de progresión extrema, aquellas que se basan en metodologías β-2, es decir, aquellas que están imposibilitadas para neutralizar, segregar o incluso prescindir, total o parcialmente, de seres humanos dados en su campo categorial, seres humanos que se imponen necesariamente como sujetos operatorios constituyentes y constitutivos de ese campo categorial, el cual queda organizado como una tecnología, más que como una ciencia, de acuerdo con la Teoría del Cierre Categorial. 

Es el caso del Derecho o de la Jurisprudencia, “tecnologías” que, basadas en una ciencia jurídica, en la acepción académica o academicista de ciencia, no pueden prescindir en ningún momento del ser humano, en calidad de juez, delincuente o perito judicial. Las denominadas ciencias de progresión extrema no pueden neutralizar nada porque su campo de operaciones se sitúa en el límite mismo del progreso, es decir, en el límite mismo del contacto con los fenómenos, de modo que neutralizar o segregar al ser humano como término de su campo categorial supondría suprimir la figura del juez en el juicio o incluso la del delincuente, por no decir que también la de los propios hechos constitutivos de delito. 

La ontología de las ciencias de progresión extrema no permite nunca regresar hacia la construcción estructuras objetivas al margen del sujeto, de modo que, por esta razón, no pueden segregar nunca totalmente al ser humano como término de su campo categorial, lo que les confiere un estatuto científico sumamente frágil, reducido normativamente a una tecnologíaA este estatuto trató de reducir Gadamer el conocimiento de la Historia, al postular en su Verdad y método (1960), desde el idealismo alemán más exacerbado que conoció el siglo XX, la absoluta imposibilidad de suprimir al ser humano, con todos sus prejuicios, de la interpretación histórica, y afirmar, desde la complaciente impotencia del idealismo y el confort de una hermenéutica que reduce la realidad operatoria al lenguaje tropológico, que ser histórico significa no poder resolverse nunca totalmente en autotransparencia. 

Una fórmula maravillosa que encanta a todos aquellos que, como Emilio Lledó, y tantísimos otros, hacen de las ciencias que ignoran un instrumento de la retórica que practican, como sofisticados sofistas, desde su más temprana juventud idealista y alemana.

A este estadio, tan subjetivo, tan absolutamente fenomenológico y extremadamente operatorio, ha reducido la posmodernidad toda idea y concepto de ciencia, de modo que la actividad científica acaba por considerarse, por reducirse, a pura y cambiante ideología.




Referencia bibliográfica de esta entrada


  • MAESTRO, Jesús G. (2004-2015), «Ciencias Políticas o ciencias de progresión extrema (Metodologías β-2)», Crítica de la Razón Literaria. El Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura, Vigo, Editorial Academia del Hispanismo (I, 5.6.1.2.6), edición digital en <http://goo.gl/CrWWpK> (01.12.2015).


Bibliografía completa de la Crítica de la Razón Literaria




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